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Historia

La historia de La Hacienda De Los Morales se remonta a mediados del siglo XVI, cuando en parte de estas tierras, se sembraron las primeras moreras para la crianza del gusano de seda, razón por la cual se le dio el nombre a la Hacienda el nombre que ha perdurado durante más de cuatro siglos, Los  Morales.

Cien años más tarde, en 1647, se inició la construcción de una finca que sus dueños llamarían San Juan de Dios de los Morales. El casco de esta Hacienda, ha sido restaurado en diversas ocasiones, sin alterar su estructura original. La Hacienda de los Morales, continuó como la residencia particular de diversas familias de la sociedad Mexicana, hasta mediados del siglo XX. Los grandes pintores José María Velasco, German Gedovius, Daniel Thomas Egerton y Conrad W. Chapman, plasmaron el paisaje que se tuvo, durante los 400 años, de la Ciudad de México desde la Hacienda de los Morales en diversas obras.

Hoy, cuatro siglos después, La Hacienda De Los Morales ofrece al visitante un magnífico restaurante de comida internacional y un centro de reuniones con salones para todo tipo de eventos en un ambiente tradicional mexicano.

 

Le invitamos a dar clic en las imágenes de su lado derecho y dar un paseo por la historia de La Hacienda a través de los años.

 

 

 

× 1526

1526

Luego de consumar el sitio de México-Tenochtitlán, Hernán Cortés establece una estructura de gobierno, distinguiendo a miembros de la aristocracia Mexicana, de la que sobresale la joven primogénita de Moctezuma, antepenúltimo señor mexica. Al contraer matrimonio con el español Alonso de Grado, que ostentaba el cargo de “visitador de los indios”, Cortés concede a la novia la encomienda de Tacuba, en cuyos términos sería fundada La Hacienda de Los Morales.

× 1529

1539

Tres vecinos de Tacuba, auxiliados por un intérprete, vendieron un pedazo de tierra, “a manera de dicho paño”, al español Francisco Gudiel Barbero, según dice la escritura de compraventa respectiva. Se trataba de una extensión de 120 brazas de ancho y 170 de largo, prácticamente seis hectáreas, por el rumbo de Ximilpa. Por concepto de la operación se pagaron veinte pesos de oro en total, una cantidad de metal amonedado que hoy equivale a un centenario.

Los vendedores: Juan, Sancho y Francisco eran “indios principales y gobernadores” aunque sujetos a la voluntad de su encomendadora Doña Isabel de Moctezuma.

Aquella operación de compraventa fue, hasta donde se ha podido averiguar, el antecedente más remoto en la formación de la extensa propiedad, que desde 1645 se conoció como “Los Morales”.

× 1540

1540

Con el intento de criar gusanos de seda en la Nueva España, en los terrenos de la hacienda se sembraron matas de mora que, con el transcurso de los años, llegaron a formar un bosque de considerables dimensiones para alimentar a las larvas del gusano de seda. Así nació el nombre de “Los Morales”.

Don Lorenzo de Tejada adquiere las tierras y las extiende, además de habilitarlas para el cultivo de granos y cría de Ganado. Constituye “La Zanja de Los Morales”, un acueducto que trazaba una serpenteante trayectoria de norte a sur, y cuyas huellas se reconocen aún en el trazo de la ciudad.

× 1647

1647

Se inició la construcción de la finca, que sus dueños llamarian “San Juan de Dios de Los Morales”. El agua que corría por La Zanja de Los Morales fue un constante motivo de litigio entre los dueños de la hacienda y sus vecinos.

 

× 1693

1693

Bartolomé de Terreros, entonces dueño de la hacienda, solicita a Don Francisco de Aguilar y Seixas, Arzobispo de la ciudad, permiso para oficiar en la capilla que construye en el casco de la hacienda. Doña Ana María Romo, viuda de Gómez Prado, embellece el recinto.

× 1821

1821

Durante todo el mes de semptiembre, Agustín de Iturbide y Juan O’Donojú, Virrey de España, aceptaron la invitación extendida por José de Garay, dueño de la hacienda, y que disfrutaron de su hospitalidad para desayunar en el casco de Los Morales y discutir los términos para la retirada de las fuerzas españolas del país.

× 1847

1847

Los Morales sirve de hospedaje al general Juan Álvarez y a las tropas de Resistencia a la invasión norteamericana del general Winfield Scott.

× 1914

1914

El general revolucionario Francisco Villa utiliza la hacienda como refugio para acampar sus tropas de la División del Norte y alimentar la caballada en los alfalfares de la hacienda.

× 1930

1930

En esta década se ubicó un nuevo fraccionamiento, que abarcaba sólo desde Campos Eliseos hasta Masaryk, y de Moliere a Arquímides, que actualmente constituye la zona de Polanco.

× 1967

1967

Alrededor de 1965, se realizó la primera de una serie de juntas de trabajo, la convocaban el arquitecto Juan Cortina Portilla; Don Pedro Gorozpe y el Sr. Antonio Cuevas Núñez, con el propósito de despertar el interés de una nueva empresa: hacer del casco de la hacienda el mejor restaurante de la ciudad. Para los trabajos de adaptación del inmueble, se acudió a los Arquitectos Landa, y a su colega Juan Cortina Del Valle.

El antiguo salón comedor fue adaptado como salón para tomar el aperitivo, el comedor se contruyó completamente nuevo. Por razones tanto prácticas como estétitas, a espaldas de la casona se agregaron nuevos corredores, donde se emplearon columnas, arcos y otros elementos de piedra recuperados de una mansión que iba a ser demolida en la colonia Roma. Así como ornamentaciones de madera tallada y de hierro forjado, que se adquirieron a varios anticuarios.

La última decisión de importancia fue abrir la entrada al restaurante por la recién trazada calle de Vázquez de Mella, inaugurando así el restaurante el 14 de abril de

Posteriormente, a finales de los años ochenta, se decidió aumentar la capacidad del restaurante; la primera obra fue la ampliación del comedor, agregando la sala con la gran de Germán Gedovius al fondo. Rápidamente fue seguida por un mayor número de salones privados. Otra mejora consistió en construir el kiosco, que se encuentra ubicado a un costado del jardín. La apariencia actual evoca al toque de las viejas haciendas mexicanas.